Sanar es un Proceso Largo

Hacer un protocolo sin traspiés, donde quien te guía:

  1. No satura tus órganos filtro pretendiendo sacar metales y parásitos en tres meses y listo,
  2. Dando en el clavo con la ALIMENTACIÓN y una SUPLEMENTACIÓN (por etapas y con descansos) que te ayude a desinflamar tu intestino, reponer microbiota y nutrientes en déficit,
  3. Entiende que debes empoderarte de los CAMBIOS DE HÁBITOS para que puedas ir solo, y se ocupa de que esto sea así,
  4. Se ocupa de que entiendas que nutriendo haces mucho pero que el cambio va mucho más allá porque la carga tóxica va mucho más allá y porque debes vincularte nuevamente con la tierra, con el sol, con el aire limpio que te ofrecen entornos distintos a la ciudad, con el agua, con tus ciclos circadianos, con el ejercicio físico…

Nutri-Quererte busca empoderarte mientras entiendes todo esto y haces cambios sustanciales al mismo tiempo.

Hay personas que lo han cursado hasta tres veces para entender y lograr en profundidad el cambio global de acciones a seguir, para implementar, para reforzar información y conexión consigo mismas.

El asunto es que nosotras nos ocupamos de que sepas que:

  1. El proceso es individual, tuyo, porque eres bioquímicamente distinto a todos.
  2. El proceso es lento pero certero: estuviste años intoxicándote a ti y a los tuyos y ahora no puedes pretender limpiar y resolver en unos días… Ves resultados desde la semana 1, inclusive cuando haces crisis curativas, pero a veces también te estancas y te toca ser paciente para volver a seguir avanzando.
  3. El proceso de sanación va acompañado de descubrimientos y re-descubrimientos de un estilo de vida que el día 1 parecen imposibles de lograr y luego se hacen parte de tu cotidiano, llevándote un día a preguntarte cómo era que vivías antes.
  4. El proceso de cambios demanda de tu compromiso real: nadie te lo impone, es decisión tuya cambiar… Y no depende de que tengas recursos para, depende de tu voluntad de cambio.
  5. El proceso de cambios puede ser rudo al principio, sobre todo porque te encuentras con todas tus adicciones que no sabías que tenías e inclusive podías negar que tenías, y porque te toca salir a hacer vida social de otras maneras, y eso le choca sobre todo a tu entorno, pero puedes aprender a danzar con eso, si te lo propones.
  6. El proceso empieza a asentarse poco a poco, a volverse tu “vida normal”, y se va la inflamación, el dolor, la afección, el síntoma, primero, y luego la tristeza, la frustración… Y entonces ganas la certeza de que valió la pena, vale la pena, y valdrá la pena.
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